Los brackets son pequeños dispositivos adheridos a los dientes que, en conjunto con otros componentes, aplican fuerzas controladas para mover los dientes. Lo hacen de forma progresiva y de forma constante, con el objetivo de moverlos a su posición ideal. Te explicamos de forma muy sencilla cómo funcionan:

Conoce las partes de los brackets:

Brackets: se adhieren a cada diente y sirven como punto de apoyo para el arco. Pueden ser metálicos, cerámicos… Y se pueden colocar tanto en la cara frontal del diente, como en la parte posterior (en contacto con la lengua).

Arco de ortodoncia: es un alambre que pasa por todos los brackets. Son los responsables de generar la fuerza para mover tus dientes.

Ligaduras o sistemas autoligables: sujetan el arco a los brackets. Son los encargados de permitir que la fuerza generada por los arcos se transmitan a los dientes.

Imagen de un bracket con su arco y sujeto a un diente.
Partes de la ortodoncia: bracket, arco, ligas y ligaduras. Imagen de dd_uriberos en Pixabay

¿Cómo funciona tu anatomía?

Desde que se creó el primer arco de ortodoncia en el siglo XVIII, la evidencia científica ha demostrado que el hueso y los tejidos que rodean tus dientes puede ser moldeados. Para ello, nuestra dentista aplica sobre tus dientes fuerzas controladas y de forma constante mediante brackets, arcos, ligas y ligaduras.

Esto es posible gracias a tu hueso. Cuando el arco de la ortodoncia ejerce presión sobre tus dientes, el hueso se reabsorbe en un lado y se genera en el otro. Esta es la clave que permite el movimiento. Y también la razón por la que es indispensable que cuando termines tu ortodoncia, uses retenedores.

Fases de la ortodoncia:

  1. Alineación inicial: se colocan tus brackets y empezamos el mes de adaptación. En este tiempo se usan fuerzas suaves con el objetivo de nivelar los dientes. Asimismo, acostumbramos al hueso y tejidos para los movimientos que necesitamos hacer.
  2. Corregimos la mordida: modificando los arcos en cada control mensual de la ortodoncia según la evolución del paciente. En esta etapa vamos eliminando apiñamientos y ajustando la mordida para que los dientes encajen correctamente.
  3. Ajustes finales y estabilización: cuando ya se han alcanzado los objetivos de alineación y de corrección de maloclusión, procedemos a perfeccionar tu sonrisa. Aquí es muy importante las observaciones del/la paciente.
  4. Retención: ¡ya tienes la sonrisa que te mereces! Pero ojo, es importante darle tiempo al hueso y a los tejidos para que se «adapten» y fortalezcan en su nueva posición. Es por ello que una vez termina la ortodoncia y quitamos los brackets, se recomienda el uso de retenedores. La razón: evitar que los dientes vuelvan a moverse a su posición original.

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