“Una persona con autismo no puede ir al dentista” ¿En serio?

“Una persona con autismo no puede ir al dentista” ¿En serio?

“Una niña con autismo sólo se le puede intentar mantener una higiene y poco más”, “lo que les recomendamos es la anestesia general para su hijo, porque no se deja tratar”, “¿Hacen sedaciones? Nos han dicho que es la única forma de atender a nuestra hija”. Estos son sólo algunos de los “consejos” que los padres de muchos de nuestros pacientes recibieron cuando buscaban atención bucal para sus hijos que tienen algún grado de autismo o Trastorno del Espectro Autista (TEA). Estas frases no pueden estar más equivocadas.

El autismo no impide que un paciente venga al dentista
¡Con nuestra increíble paciente Clau! Tiene autismo pero no saben lo rápido que está superando su desagrado al agua.

Como los padres de nuestros pacientes han podido comprobar en nuestra clínica dental en Madrid, Dentikids, que una persona presente diversidad funcional o alguna discapacidad física; no les impide poder acudir de forma rutinaria a sus revisiones dentales, y llevar a cabo tratamientos bucales si lo requieren. Lo que necesitan es tiempo, paciencia y mucho profesionalidad.

¿Cómo atendemos a personas con autismo o algún síndrome?

No importa qué sea, miedo al dentista, autismo, Síndrome de Down, Síndrome de Angelman, Síndrome de Rubinstein-Taybi, algún retraso físico o de desarrollo… Todos tienen la capacidad de comprender que se les quiere ayudar, cuáles son los pasos en un tratamiento, que estamos para ayudarles y no les vamos a hacer daño…

Lo cierto es que es difícil de explicar cómo lo consigue nuestra doctora de niños y pacientes con diversidad funcional, además de ortodoncista, Elizabeth Recarte. Pero podemos destacar cuatro claves:

  • Adaptar el discurso. En Dentikids nos esforzamos para que tanto familiares como pacientes entiendan lo que sucede y lo que es necesario hacer. Si tenemos que usar pictogramas, los usamos. Que debemos emplear mascarillas transparentes homologadas, lo hacemos. Todo con el objetivo de que hasta el paciente más “distraído” poco a poco vaya comprendiendo, confíe en nosotros y nos permita ayudarle a sanar su boca.
  • Dedicamos tiempo. Dentikids lo forman profesionales a los que les encanta su trabajo, pero, sobre todo, les hace felices ayudar a las personas. Muchas veces nos preguntan que cuánto tiempo duran las sesiones de desensibilización que llevamos a cabo. Nuestra compañera encargada de las agendas siempre dice lo mismo: “teóricamente hasta 30 minutos, pero lo cierto es que siempre dedicamos mucho más. Lo que esté dispuesto el paciente, según cómo evolucione”.
  • Formación y profesionalidad. Nuestro equipo, en especial la doctora Elizabeth, llevan a cabo una formación continua. Siempre aprendiendo nuevas técnicas, conociendo nuevos materiales (como un empaste que ayuda a fortalecer las hipoplasias y evitar la hipersensibilidad que generan -hablaremos de él otro día ;-). Pero hay otras cosas con las que simplemente se nacen: la sensibilidad, la paciencia infinita, la capacidad de comunicar una cosas de diversas formas, la serenidad…
  • Los padres son nuestros aliados. Eso de dejar fuera de la consulta a los padres no va con nosotros. Son nuestra principal fuente de información sobre sus hijos, nuestro refuerzo cuando están en casa, nuestros cómplices cuando vemos que los peques dan indicios de ser más valientes cuando sus papás no están tan cerca… Sin su confianza y complicidad, nuestra labor sería más difícil.

Algunas historias de pacientes

Uno de los casos más recientes son dos hermanas con autismo. Otros profesionales del mundo de la salud les dijeron que no se podrían atender con normalidad. Que necesitarían anestesia general y que lo único que podrían hacer sus padres era, intentar mantener la mejor higiene bucal posible y nada más. Mensaje poco esperanzador y que, sinceramente nos sorprendió. Estas dos pacientes no tuvimos ni que hacer una sola sesión de desensibilización. De hecho, son las mejores pacientes que hemos tenido hasta ahora cuando les hicimos los moldes para sus aparatos de ortopedia bucal. Algo que, hasta para los adultos resulta desagradable cuando se tienen que hacer una férula de descarga, por ejemplo, para controlar el bruxismo y el estrés que genera el coronavirus.

Otro caso es el de una niña en silla de ruedas con Síndrome de Angelman. Le decían que por sus problemas al tragar, etc., era imposible poder tratarla de las caries sin anestesia general. Un tratamiento que resulta, sólo la anestesia, muy costoso. Recomendada por los familiares de otros pacientes, nos visitaron. En la primera cita, la pequeña estuvo un poco reacia y no quería que la doctora le viera. Ella hizo su magia, y la citamos una semana después. Ese día, nuestra gran valiente se dejó hacer su primera caries para sorpresa y alivio de su madre.

Si quieres ponernos rostro, poder ver por un huequito cómo trabajamos y conocer más historias, búscanos en Instagram o en Facebook. Pero lo mejor es que vivas la experiencia tú misma pidiéndonos una cita.

¿Hemos empleado la sedación?

Nuestra primera opción siempre será la psicología. Pero cuando el caso es urgente porque la salud del paciente está en peligro, entonces se propone la sedación consciente.

En diez años de historia de nuestra clínica dental, sólo hemos tenido que recurrir a esta técnica en dos ocasiones. En ambos casos, lo primordial era sanear la boca de esos pacientes, que estaban muy mal. Entonces se procedió con la desensibilización, ya sea para acabar con el terror al dentista que tenía (debido a malas experiencias previas), o conseguir la confianza que le permita atenderse con tranquilidad.

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