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Los problemas son más pequeños si se pillan a tiempo. imag: macrovector

Una de las cosas más comunes que vemos en consulta es la alegría de algunos padres cuando ven que sus pequeños tienen los dientes perfectos. Todos en orden, uno al lado del otro. Lo que no saben es que, esa aparentemente perfecta sonrisa de dientes de leche esconden un importante riesgo: falta de espacio.

Parece contradictorio, pero es que entre las principales funciones de los dientes de leche está la de servir de guía a los dientes definitivos, de guardarles el espacio. Pero si éste es insuficiente (los dientes definitivos suelen ser más grandes que los de leche), problemas como el apiñamiento dental no tardará en aparecer.

Pero no sólo los dientes pueden dar señalas tempranas de problemas. También lo hace la mordida. Existen tres tipos de mordidas principales:

Clase I: apiñamientos, diestemas o rotaciones de dientes.

Clase II: los dientes delanteros (los paletos) están adelantados.

Clase III: la arcada superior está atrasada, los dientes delanteros (los paletos) está por detrás de los incisivos inferiores.

También existen maloclusiones. Por ejemplo, la mala posición de la lengua en el momento del descanso (en la parte inferior de la boca en vez de arriba) o el uso del chupete puede empujar los dientes y crear un hueco en la sonrisa.

Por último pero no menos importante es la pérdida prematura de un diente de leche. Ya sea por una caries, fractura o similar, la extracción de un diente de leche antes de tiempo puede generar apiñamiento y problemas en la erupción del definitivo. ¿Por qué?, te preguntarás. Resulta que los dientes son muy sociables, y les encanta el contacto con otro diente. Por tanto, ante un hueco, tienden a moverse, generando apiñamientos, rotación dental, mala posición…

Y no sólo eso, la falta del diente de leche que sirva de guía al definitivo puede suponer el cierre del hueco con la formación de hueso. Y aquí está la clave: los dientes definitivos no están hechos para perforar hueso. Lo que les complica su salida y hasta pueden quedarse “atrapados” requiriendo, por ejemplo, una cirugía dental y/o brackets.

¿Puede ayudar la ortopedia dental?

En términos generales, son dos los aparatos de ortopedia dental más comunes:
Disyuntor: ayuda al crecimiento de la mandíbula.
Klammt: es lo que en nuestra clínica dental infantil llamamos el gimnasio en la boca. Cumple varias funciones, desde ayudar el crecimiento de las mandíbulas, hasta guiar la posición de los dientes.

En los casos en los que se pierden o sacar dientes de leche de forma prematura, existe un aparato denominado mantenedor de espacio. Como su nombre indica, su objetivo es mantener el espacio que necesitará el diente definitivo todavía en formación en la mandíbula de tu hijo.

¿Cuándo ir a la odontopediatra?

Nunca es demasiado temprano para llevar a nuestros hijos al dentista. Lamentablemente, cada vez recibimos en nuestra consulta a bebés con caries importantes en dientes pequeños. En algunos casos se debe a falta de higiene, otras a un esmalte deficiente, incluso por nuestra propia dieta que, aunque no lo creamos, está llena de azúcar.

Y si tu peque tiene miedo al dentista, no te preocupes. Somos expertos en que los niños superen su miedo al dentista

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